América Latina se ve a sà misma –y es percibida desde afuera– como una cultura matriarcal, pero su literatura poco refleja la importancia que la condición materna tiene para la sociedad hispana. ABANICO revive algunos personajes que encarnan madres, o tipos de madres, que todos conocemos.
Una particular comunión dio lugar al origen del jazz latino: la unión entre el jazz tradicional de la ciudad de Nueva Orleáns y la música originaria de Cuba de la década de los años veinte. Escrito por Guillermo P. Glujovsky
En esta breve reseña abordaremos los orÃgenes, el desarrollo y por qué no el futuro de este género musical que sigue recreándose dÃa a dÃa a través de la genialidad de sus músicos.
El jazz latino nació en la segunda década del siglo veinte, a partir del intercambio entre los músicos de Nueva Orleans y La Habana. Fue precisamente el pianista norteamericano Jelly Roll Morton quien percibió un ritmo muy particular (la habanera), directamente ligado a los salones de baile cubanos y que dio nacimiento a esta relación entre el jazz norteamericano y las cadencias cubanas.
A partir de los años cuarenta, el jazz latino continuó su desarrollo hasta instalarse de forma definitiva en la ciudad de New York. El trompetista estadounidense Dizzi Gillespie y el maestro cubano Mario Bauzá, entre otros músicos de renombre, se reunÃan en el teatro Apollo de Harlem o el Palladium para consolidar esta asociación musical cubano-norteamericana y componer temas musicales que constituyeron el fundamento del género: Tanga, escrita por Mario Bauzá y el pianista René Hernández, Manteca, compuesta por Dizzi Gillespie y Luciano Chano Pozo; son sólo algunos de los tÃtulos que contribuyeron a que aquella década continúe siendo recordada como excepcional en la historia del jazz latino. Entre los años 1960 y 1990, el jazz latino acompañó la evolución del jazz tradicional de manera que sus principales exponentes musicales comenzaron a incorporar otros ritmos. Es el caso del pianista cubano Jesús Chucho Valdés, quien con su legendario grupo Irakere fusionó el jazz, el funk y la música afrocubana. Por su parte, Eddie Palmieri, compositor y arreglista de origen norteamericano y puertorriqueño, expresó un interés por la mezcla entre el jazz y la música latina bailable, especialmente la salsa.
Existe toda una serie de estudios sobre el jazz latino que olvida mencionar la influencia de otros ritmos de raÃz latinoamericana, como por ejemplo el tango y la bossa-nova. De manera paralela al desarrollo del jazz en América del Norte y en Centro América, músicos como Tom Jobim y Vinicius de Moraes de Brasil y el argentino Astos Piazzola incorporaron al jazz elementos más particulares de la cultura latinoamericana del sur.
En cuanto al ritmo de la bossa-nova, consiste en la unión entre cadencias tÃpicamente brasileras junto al impresionismo musical francés y al cool jazz norteamericano. Para el filósofo y estudioso del jazz, Luc Delannoy, el estudio de la bossa nova no puede desligarse de una caracterÃstica fundamental del Brasil, considerado como un continente cultural “en sà mismoâ€, dentro de América Latina.
¿Y sobre el tango y el jazz? Más que una tendencia musical –como lo es la bossa nova– es el resultado de individualidades geniales como las de los músicos argentinos Astor Piázzola, Lalo Shiffrin y Leandro “gato†Barbieri.
La emigración de músicos de América Central y Suramérica para instalarse en forma definitiva en los Estados Unidos, no es fenómeno nuevo. Sà lo es el de jazzistas como los cubanos Hilario Durán y Joel DÃaz que a finales de los noventa llegaron a Canadá para quedarse y con su música han despertado la fiebre canadiense por el jazz latino.â€Me siento muy orgulloso de presenciar el boom del jazz latino en este paÃs. Todos los dÃas se gradúan estudiantes excepcionales de jazz que muestran absoluto interés por la corriente latinaâ€, afirma Hilario Durán.
En la primera década del siglo xxi se afirma un modelo de jazz a tono con las tendencias culturales de la época: se trata de un jazz global, uniforme. Frente a esta tendencia de jazz homogéneo es necesario oponer otro tipo de jazz; un jazz que se caracteriza por sus componentes diversos y particulares. Será entonces necesario redescubrir el aporte de los músicos de jazz, que provienen de distintos horizontes del globo, pero que tienen una misma fuente de inspiración: su pasión por la música sincopada.
ABANICO te recomienda:
•Jazz at Lincoln Center. The rhythm road.
American Music Abroad. El Jazz Latino 100
•Luc Delannoy. ¡Caliente! Fondo de Cultura
Económica. México. 2001
•Berendt, Joachim E. El Jazz. Fondo
de Cultura Económica. México. (1986)
•Storm, Roberts John. The Latin Tinge.
Oxford Univesity Press. 2nd. Edition.
New York (1999)
•Nat Hentoff. Jazz. Ed. Pomaire.
Buenos Aires.1976.
Uno de los tesoros más preciados que heredé de mi abuela, es un viejo álbum rojo que guarda algunos de los rostros de mi familia. Orgullosamente lo muestro cada vez que alguna persona me visita y me hace preguntas sobre mi familia. Usualmente, me preparo para responder al comentario de quienes no son hispanos:
–me referÃa a la familia inmediata–
Lo que comenzó como un arranque de nostalgia se ha convertido en un gran proyecto social y de unión entre los colombianos dispersos en todo el mundo. Es un sitio perfecto para celebrar nuestro orgullo de ser colombianos, para estar siempre en contacto con las costumbres y para ayudar a los demás.
Tiene el privilegio de pasar de una comida con el PrÃncipe Carlos de Inglaterra, a compartir un trozo de pan con los refugiados de Sudan, de infiltrarse como incógnito en el oscuro mundo de las drogas, de maravillar con su charla a los asesores de Barack Obama, a Shimon Peres en Israel o de terminar dictando una conferencia para Naciones Unidas, de responder entrevistas para el New York Times y para televisión, de escribir artÃculos para importantes revistas cientÃficas y de recibir constantemente galardones, que bien merece por su gran labor.