Feb 2010
La salud de su mente
Leído 607 veces | Publicado en Vivir Mejor Ultima modificacion el Miércoles, 01 de Febrero de 2012 18:21
 
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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una de cada 4 familias, al menos uno de sus miembros puede padecer un trastorno mental. Estas afecciones pueden presentarse en cualquier momento de la vida. Sin embargo, la niñez y la adolescencia son las etapas más vulnerables.

Según estadísticas del Centro para la Adicción y Salud Mental en Toronto (CAMH, por sus siglas en inglés), cada año cerca de 7.5 millones de personas en Canadá sufren algún tipo de trastorno mental; siendo más elevados los casos en las mujeres que en los hombres. Depresión, trastorno bipolar, ansiedad, trastornos de la alimentación, déficit de atención e hiperactividad, esquizofrenia y paranoia son, de acuerdo a información de la Asociación de Salud Mental (CMHA, por sus siglas en inglés), los padecimientos más comunes que se registran en este país. Organizaciones especializadas apuntan otros más como: las adicciones o síndromes de dependencia, la enfermedad de Alzheimer y el autismo infantil.

¿Qué es la salud mental?

Una buena salud mental involucra encontrar un balance en todos los aspectos: físico, mental, emocional y espiritual. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.

Sin excepción, en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido preocupados, ansiosos, tristes o estresados, lo cual es normal. Sin embargo, cuando esas emociones son incontrolables e interfieren en forma negativa con nuestro entorno, esto podría ser un signo de alerta del comienzo de un trastorno mental que puede generar resultados devastadores si no se le presta la debida atención médica a tiempo.
Los trastornos mentales no sólo perturban la vida de las personas afectadas, sino también la de sus familias. Por un lado, los individuos padecen desde síntomas angustiosos, aislamiento social, adicciones, conflictos en el trabajo, pérdida total de las posibilidades que ofrece la vida, hasta suicidio. Para las familias, puede desencadenar desde estrés hasta problemas económicos, alteraciones en la rutina doméstica, y la restricción de actividades sociales.

Cuando los cambios afectanla salud mental

Luego de haber dado a luz, Rebeca se sentía muy triste y culpable por no experimentar la dicha que debía provocarle el nacimiento de su primer hijo: “Cristóbal nació un año después de que mi esposo y yo emigráramos a Canadá. Fue un embarazo inesperado y un parto muy complicado. Tuve que aplazar las clases de inglés y buscar un trabajo temporal, debido a las dificultades económicas que se nos vinieron encima” dice Rebeca.

Y agrega, “mi bebé nació en invierno y desde el primer día tuve que cuidarlo sola, pues mi esposo tenía que irse a trabajar y yo no conocía a nadie en este país. La angustia de ser madre primeriza, el clima, la falta de descanso y la lejanía de mi familia, me llevaron a una depresión postparto. Después de un tratamiento con medicinas y apoyo psicológico pude enfrentar mi vida en un país desconocido con más fortaleza y finalmente disfrutar a mi hijo. Pocos meses después, me empecé a sentir muy agotada y tenía continuas crisis de ansiedad. Comía poco y empecé a perder cantidades impresionantes de cabello. La depresión se ha vuelto parte de mi vida, sólo que ahora he aprendido a enfrentarla.”

El proceso migratorio es un factor frecuente que afecta la salud de personas como Rebeca, quien al llegar a un nuevo país tuvo que enfrentar los retos que todos los inmigrantes hemos vivido: aprender un nuevo idioma, adaptarse a un clima extremoso, encontrar vivienda y trabajo, establecer nuevas relaciones, entre otros.

Mi vida con trastorno bipolar

Aarón tiene 31 años, trabaja como ejecutivo de un banco y estudia Economía. Hace ocho años fue dado de baja de las fuerzas militares, como consecuencia del trastorno afectivo bipolar, (TBP), que sufre. “Mi desempeño en el ejército siempre fue excepcional; el exceso de responsabilidades y disciplina aceleraban mi ánimo; dormía poco y siempre me sentía con mucha energía. Uno de mis superiores, se dio cuenta que estaba tomando atribuciones que no me correspondían, la información que me era requerida tenía mi propio análisis y mi conducta era inusual. En el primer diagnóstico clínico que tuve -y que ocasionó mi baja en el ejército- confundieron mi enfermedad con esquizofrenia. Durante dos años estuve bajo tratamiento médico hasta que entré a la universidad y empecé a sentirme mejor. Sin embargo, con las presiones propias de la escuela, volvieron las crisis de manía, las conductas impulsivas y también los estados de depresión, características comunes de TBP”, recuerda Aarón.

Finalmente, recibió el diagnóstico acertado y se convirtió un experto en TBP. “Vivir con TBP ha cambiado mi proyecto de vida y también mis hábitos. Parte de mi tratamiento incluye dormir temprano, llevar un control de actividades, evitar situaciones de estrés, no consumir alcohol, entre otras cosas. Los grupos de apoyo que atiendo incluyen la participación activa de la familia, que es fundamental para llevar una vida saludable y ayudarme en situaciones de crisis.”, afirma.

Los trastornos mentales no respetan edad ni condición. Existen innumerables factores asociados a su aparición; como los conflictos de pareja, las enfermedades físicas, la situación económica, las exigencias de la sociedad actual o el entorno familiar, por mencionar sólo algunos.

La falta de energía, irritabilidad, falta de concentración, ausentismo inexplicable en el trabajo o en actividades sociales, la dificultad para relacionarse con amigos o simplemente para disfrutar la vida, son algunas de las señales más comunes que indican una posible afección mental.

Como muchas enfermedades físicas, los trastornos mentales pueden ser curables si se detectan a tiempo.

Depresión

De acuerdo con la OMS, la depresión figura entre las primeras cinco enfermedades neuropsiquiátricas que ocasiona el 12 por ciento de discapacidad mental en el mundo. Le siguen los trastornos por consumo de alcohol, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la enfermedad de Alzheimer. Las personas que padecen este trastorno suelen experimentar un estado de abatimiento e infelicidad recurrente. Algunos síntomas son: tristeza, desinterés por las actividades cotidianas, falta de energía y de concentración, baja autoestima, sentimiento de culpa, trastornos de sueño y alimentación, ideas de muerte y suicidio.

Esta enfermedad puede aparecer en cualquier momento, sobre todo después de experimentar cambios radicales como: la muerte de un ser querido, un divorcio, pérdida del trabajo, entre otros. Aunque la depresión se presenta con mayor frecuencia en la madurez, cada vez se identifican más casos en adolescentes y niños.

Según la CMHA, entre el 60 y el  80 por ciento de las mujeres que dan a luz puede adquirir una leve forma de depresión llamada tristeza postparto. En esta etapa la mujer puede sentirse sensible, ansiosa, irritable y con miedo a lastimar a su hijo. Por lo general estos sentimientos desaparecen una vez que la madre puede descansar lo suficiente y se adapta al cuidado del bebé, pero si esto se extiende más allá de dos semanas, es un indicio de depresión postparto. Cerca del 20 por ciento de las mujeres experimentan este estado y si no se trata clínicamente puede ser el comienzo de un trastorno recurrente.

El frío y las noches largas durante el invierno son los agentes de la llamada depresión estacional. Ambas condiciones ambientales hacen que se disminuya la producción de serotonina, neurotransmisor que se encarga de estabilizar el estado de ánimo del ser humano. Este trastorno emocional es muy común en Canadá, sobre todo en personas que emigran de otros países.

La buena noticia es que cualquier tipo de depresión puede ser reversible con un tratamiento oportuno y adecuado.

Trastorno afectivo bipolar (TBP)

Las personas con trastorno bipolar o psicosis maníaco-depresiva experimentan constantes cambios en el estado ánimo: desde extrema tristeza (depresión) hasta intensa actividad física y mental (manía). Los síntomas más frecuentes son: una conducta inusual, desorden en la realización de actividades cotidianas, sentimientos de euforia, extremo optimismo y autoestima, rapidez al hablar y pensar, poca necesidad de dormir, irritabilidad, conductas impulsivas o incluso agresivas.

El TBP afecta al uno por ciento de la población y con frecuencia se presenta en adolescentes y jóvenes. Recientes investigaciones han descubierto que algunos casos severos tienen un origen genético. Otros factores que pueden causar esta enfermedad son: el consumo de drogas o situaciones estresantes o traumáticas. Desafortunadamente ésta es una enfermedad para toda la vida, pero es tratable con medicamentos y psicoterapia, así como el apoyo de familiares y amigos.

Trastornos por ansiedad

La ansiedad es uno de los problemas de salud más comunes en este país y también el menos comprendido. Se estima que aproximadamente 1 de cada 10 personas padece de algún tipo de trastorno por ansiedad, siendo las mujeres las más vulnerables.

Las presiones en el trabajo, hablar en público, horarios muy estrictos o presentar un examen escolar, pueden ocasionar síntomas de ansiedad en cualquier persona. No obstante, cuando la ansiedad se convierte en enfermedad, el individuo presenta intensos sentimientos de miedo y angustia sin tener una razón aparente. Esta condición obstaculiza seriamente el desempeño de las actividades cotidianas, así como las relaciones sociales.

Existen alrededor de seis tipos de trastornos por ansiedad, los cuales pueden ser tratados a través de psicoterapias y medicamentos ansiolíticos. Algunas señales del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) son: preocupación exagerada por eventos cotidianos, aún cuando no han sucedido, pensamientos negativos o de desastre que pueden incluso ocasionar náuseas, dolor de cabeza, fatiga y tensión muscular.

El trastorno obsesivo-compulsivo, se caracteriza por la presencia de obsesiones y miedos incontrolables, que se intentan mitigar mediante conductas rígidas y repetitivas. Estas personas viven obsesionadas con la limpieza, el orden excesivo, horarios muy estrictos, etc.

Otros trastornos por ansiedad son pánico, crisis de angustia, diferentes tipos de fobias y el trastorno de estrés postraumático.

Trastornos de alimentación

Anorexia, bulimia y obesidad están entre las alteraciones mentales y de comportamiento más comunes entre niños, adolescentes y jóvenes. La constante preocupación por tener “una figura ideal”, es uno de los principales factores sociales que originan este tipo de trastornos. De todas las enfermedades mentales, los trastornos alimenticios tienen la tasa más alta de mortalidad. Cifras de la CMHA destacan que entre el 10 y el 20 por ciento de mujeres entre los 15 y 25 años mueren por alguna de estas complicaciones.

La anorexia nerviosa se caracteriza por un miedo exagerado a engordar, la pérdida de peso excesiva y la alteración de la imagen corporal que conduce a verse gordo a pesar de que la delgadez extrema es evidente. La bulimia nerviosa se caracteriza por la ingestión descontrolada de alimentos en momentos de ansiedad, que desencadenan sentimiento de culpa y con frecuencia se compensan vomitando.
Jancy King, psicóloga infantil, advierte que los niños con sobrepeso corren un mayor riesgo de desarrollar problemas de baja autoestima, trastornos alimenticios e incluso conductas anormales cuando se vuelven adultos.

Los trastornos de alimentación son difíciles de detectar. Por ejemplo, alguien que sufre de bulimia puede tener un peso normal, pero los hábitos y actividades que mantiene pueden ser dañinos. Algunas señales de riesgo son: la negación a aceptar el problema, aislamiento social, baja autoestima, verse gordo aunque el peso sea normal o bajo, preocupación por la comida y por la opinión de otros, obsesión por ser “perfecto”, intolerancia y falta de concentración.

Déficit de atención e hiperactividad

Es un trastorno que presentan niños en etapa preescolar o escolar; se caracteriza por un patrón persistente de desatención, fácil distracción por estímulos irrelevantes, conductas impulsivas e hiperactividad.

Es difícil diagnosticar esta enfermedad, la cual puede causar frustración y estrés en la persona afectada y su familia. Algunas respuestas emocionales son: conductas agresivas, ansiedad, depresión o inseguridad.

Este trastorno requiere un tratamiento extenso y eficaz, el cual requiere la participación del médico familiar, psicólogos, especialistas en terapia ocupacional y de lenguaje, así como el apoyo de familiares, educadores y amigos, a fin de que los pequeños con esta condición tengan la oportunidad de crecer saludables y convertirse en adultos productivos.

Trastornos de la personalidad

Estos padecimientos crónicos se caracterizan por patrones de conducta inflexibles y socialmente desadaptados. En Canadá, una de cada 100 personas sufre algún tipo de estos trastornos. Entre los padecimientos más comunes de este grupo figuran la esquizofrenia y la paranoia.

La esquizofrenia es un desorden cerebral que deteriora la capacidad de pensar, dominar las emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás. Los síntomas de las fases agudas suelen ser delirios, alucinaciones o conductas extravagantes. Aun cuando la esquizofrenia no es curable, es tratable y es posible tener una mejor calidad de vida con un tratamiento adecuado. Las personas con paranoia proyectan sus propios conflictos y hostilidades hacia otros. Son generalmente frías y distantes en sus relaciones. Tienden a encontrar intenciones hostiles y malévolas detrás de los actos triviales o positivos de otras personas y reaccionan con suspicacia a los cambios en las situaciones.

Para mantener la salud mental

Los trastornos mentales no desaparecen por voluntad propia, pero afortunadamente suelen ser tratables. Los siguientes son algunos consejos básicos para controlar las emociones:

  • Exprese sus sentimientos en forma adecuada. Guardar sentimientos de tristeza o de rabia consume energía y puede causar problemas en sus relaciones interpersonales.
  • No se deje llevar por las emociones, analice y dese tiempo para tomar decisiones.
  • Enfóquese en los aspectos positivos de la vida. Busque tiempo para realizar actividades que disfrute.
  • Cuide su salud física. Realice ejercicios, consuma alimentos saludables y duerma al menos ocho horas diarias.
  • Fíjese metas claras y realistas. No asuma una cantidad excesiva de responsabilidades.
  • Rodéese de personas positivas y alegres que le brinden momentos apacibles.


Canadá cuenta con diversos grupos de ayuda y servicios comunitarios, los cuales asisten en el control y la prevención de estas enfermedades. Para mayor información ingrese a: Canadian Mental Health Association, www.cmha.ca.

Para servicios en español, La organización Black Creek Community Health Centre, tiene disponible en línea la Guía de Servicios de Salud Mental para Mujeres de Habla Hispana en Toronto, que incluye un amplio directorio de organizaciones de apoyo y asistencia social, la dirección es: www.bcchc.com.

Así mismo, el 14 de enero de 2010, Telecare Distress Centre lanzó oficialmente el servicio gratuito Reassurance Program~Español, enfocado a asistir a los residentes de Brampton, Mississauga y Caledon, entre los 18 y 55 años, que estén atravesando por situaciones difíciles y necesiten apoyo emocional. El programa cuenta con un equipo de personas entrenadas que contactan a las personas afectadas regularmente, para apoyarlas durante los momentos difíciles que están enfrentando.

Para registrarse puede llamar al 905 459 8439 ext. 3 de 8:30 a.m. a 4:30 p.m. de lunes a viernes. Para más información sobre Telecare Distress Centre, visite la página www.telecaredistresscentre.org

Fabiola Narváez

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Fabiola Narváez
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