Apr 2011
El costo de ser madre
Leído 126 veces | Publicado en Vivir Mejor Ultima modificacion el Domingo, 04 de Diciembre de 2011 23:50
 
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¿Cuáles son los peores y los mejores países para tener hijos? La organización Save The Children ha emitido un informe sobre las necesidades de atención que las madres y los bebés requieren en todo el mundo. Abanico resume esa investigación.

La palabra madre cada año por estos días nos recuerda su vínculo indisoluble con la vida misma y el amor. Ellas representan la piedra angular de la humanidad, de su ser depende el futuro de la raza humana sobre la tierra. Pero pareciera que en muchos lugares de este planeta aún no está claro su significado, porque en un solo día como hoy, 24 mil de ellas llorarán la muerte de su hijo y 937 morirán en el intento de tenerlo, todo por no tener alguien que les ayude a la hora de dar vida.

Lo peor que le puede pasar a una madre es tener que ver morir a sus hijos, pero la realidad es aún más penosa si tiene que ver agonizar al pequeño de dolor agudo, fiebre, diarrea o simplemente de hambre, cosas que en el mundo moderno ya no debieran pasar pero que cada año dejan un infame cementerio de 8 millones 800 mil niños. A estos se le suman 343 mil mujeres que pierden la vida durante el parto porque no encontraron un médico, una enfermera o una partera que las asistieran o simplemente porque alguien, en su mayoría un hombre, no dio el permiso para que fueran atendidas.

Si usted es de las que cree que ser madre no es tan difícil, probablemente cambiará un poco su visión cuando realice este cruel recorrido por un mundo donde para dar vida hay que morir. No crea que esto ocurre muy lejos de su entorno, sólo piense que esto está sucediendo en 57 países del mundo, algunos no muy lejos de Canadá.

Si hiciéramos una historia de vida de algunas de las mujeres que mueren al dar a luz, tendríamos que decir que desde que nacen, muchas de ellas tienen marcado un nefasto destino, mucho más si emergieron en algunos países de África o Medio Oriente. Para la muestra esta cruel cifra: en el mundo cada año tres millones de niñas sufren una mutilación genital, pequeñas a las que les quitan el derecho a disfrutar de su sexualidad por el resto de sus vidas. Muchas de ellas mueren tras la amputación a la que son sometidas luego del aberrante ritual. Actualmente, según datos de organizaciones humanitarias, más de 150 millones de mujeres viven en esta situación.

Doloroso, triste y traumático, pensará usted, más si es una mujer la que lee. Podrá decir que estas son cosas del pasado o de países atrasados, ignorantes y en el subdesarrollo, porque usted vive en Canadá, Estados Unidos o cualquier parte de América, Asia o Europa donde esto no puede pasar; pero lo peor es que hay cosas aún más terribles para su género sobre la tierra que están pasando en este momento.

Mientras escribo este informe, el mundo sigue consternado por la muerte de una madre musulmana a quien inicialmente la habían condenado a la lapidación en Irán, pero que ante las voces de protesta del mundo, no la mataron a pedradas, la mandaron a la horca. Tres meses atrás una niña de 13 años fue lapidada por el mismo delito, su gran crimen a tan corta edad fue una acusación de adulterio de parte de su esposo, en un país donde la mujer no tiene ninguna clase de derechos, ni siquiera el de la mínima defensa.

En gran parte de los países musulmanes la mujer es realmente un cero a la izquierda. Para la muestra observemos lo que se establece en el libro de Ibrahim Amini sobre el deber de una esposa: jamás se puede negar a una relación sexual y de hacerlo el esposo debe darle una paliza, "se aconsejan azotes, dar con la mano o con un palo, pero nunca en los ojos. Debe ser lo suficientemente fuertes como para que sirvan de escarmiento".

La próxima vez que parpadee recuerde que en ese pequeño instante una mujer es brutalmente golpeada en alguna parte del planeta, inclusive en Canadá, Estados Unidos o su país natal. Según la ONU cada 18 segundos una mujer es víctima de la violencia intrafamiliar, aspecto que ya no es cuestión de pobre o ricos, sino del mundo en general, donde las madres siguen llevando la peor parte porque son doble victimas, por sus hijos y por lo que les toca vivir.

De acuerdo a la ONG Save The Children, que analiza 160 países para establecer los mejores y peores lugares para ser mamá, basados en factores tales como educación, desarrollo económico, político y servicios de salud, cada año en el mundo 50 millones de mujeres dan a luz sin ayuda de un profesional.

Ser madre y nacer en Suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Finlandia, Canadá, Holanda, Australia, Austria y Gran Bretaña es sinónimo de vida, porque de acuerdo a la ONG, en estos países, que ocupan los 10 primeros lugares de la lista, se ha creado todo una infraestructura para proteger tanto a la madre como al bebé. Según el estudio titulado "El estado de las madres en el mundo 2010", realizado en 160 países, Estados Unidos, aparece en el puesto 28, mientras la lista negra, donde la muerte supera a la vida, esta integrada por: Afganistán, Nigeria, Etiopía, Guinea-Bissau, Yemen, Sierra Leona, Guinea, Malí, Chad y Angola.

El abismo que separa a los primeros y los últimos de la lista es muy grande. Dice en su informe la organización que una mujer tienen 600 veces más posibilidades de morir en el parto en Afganistán, que en cualquier país desarrollado o en vías de desarrollo. Lo peor – según el estudio – es que de las que se salven, el 27 por ciento verán morir a sus hijos en el primer año de vida. Cabe anotar que gran parte de nuestros países en Latinoamérica hacen parte de la mitad de la lista.

La diferencia la marca la atención médica. Mientras en Suecia todos los partos fueron atendidos por un especialista y sólo tres de cada 1.000 niños que nacieron vivos, murieron; en Afganistán el último en la lista de las 160 naciones investigadas, solo el 14 por ciento de los nacimientos tuvieron algún tipo de atención médica, lo que produjo la muerte de 156 niños por cada mil partos. En Nigeria, una de cada siete mujeres pierde la vida durante el embarazo o el parto y en Irlanda, la cifra es de una por cada 47.600.

Mientras para una madre en Suecia le será muy difícil ver a su hijo morir antes de los 5 años por falta de cuidados médicos, en Afganistán lo más seguro, según el estudio es que todas ellas sentirán este dolor al menos una vez en su vida, cifras que hablan por sí solas de la gran brecha existente.

A nivel hispanoamericano Costa Rica, Chile y Cuba, cuentan con la mejor atención para una madre y su hijo, mientras Guatemala, Honduras y El Salvador, sin llegar a los extremos de Afganistán o Nigeria, hacen parte de las naciones en donde ser madre puede costarle la vida a ella y al recién nacido.

Aunque para ser madre pareciera que no es necesario algún tipo de educación, el estudio demuestra todo lo contrario. De los 10 países que ocupan los últimos lugares sólo una de cada cuatro madres sabe leer y escribir; sólo ocho por ciento de las mujeres han asistido a una escuela y menos del cinco por ciento saben o usan métodos anticonceptivos, en gran parte por ignorancia. En Suecia, el primero de la lista, todas las madres tienen algún nivel de educación y determinan cuando y con quien quieren tener un hijo.

Las barreras culturales, políticas y religiosas, suman muchas muertes. De acuerdo a la ONG, en la mayoría de países en Asia, Medio Oriente y África, las mujeres no tienen poder de decisión, ni siquiera sobre su salud, pese a que ellas son las primeras en notar que requieren asistencia médica para su embarazo y especialmente en el parto. Sólo pueden acudir a los centros asistenciales si cuentan con el permiso del esposo o los ancianos de la familia, lo que representa que muchas mueran antes de que el permiso llegue.

El estudio encontró que por ejemplo en Afganistán muchas mujeres murieron porque sus esposos o ellas mismas consideraron que era vergonzoso mostrar el brazo desnudo a un médico para que les aplicara una antitetánica, una inyección que les habría salvado la vida.

Save the Children está luchando para que el mundo reconozca esta masacre anual que deja más muertes al año que cualquier guerra moderna existente. Su objetivo es reducir al menos en 5 millones el número de muertes por año, entre niños y madres, creando una mayor conciencia de los problemas y soluciones a la supervivencia materna infantil.

Bolivia, país con el más alto índice de mortalidad materno infantil en Suramérica, dio un ejemplo de vida para el mundo de lo que se puede hacer para salvar a las madres y sus hijos: ante la falta de médicos y especialistas, las parteras y abuelas fueron educadas sobre la mejor manera de cuidar a las mujeres antes y después del parto, y desde 1990 ha logrado bajar la mortalidad hasta en un 45 por ciento. El ejemplo se repitió en Etiopía, Malawi, Malí y Senegal, con los mismos resultados.

Estas estadísticas pueden sonar frías y separadas de la realidad, pero tienen mucho de verdad. El estudio estableció que el 74 por ciento de los casi nueve millones de madres y niños que murieron en el 2010, se habrían salvado si hubieran tenido una mínima atención médica. Ante la dura realidad Save the Children recomienda que en los países con mayor mortalidad se eduque a las niñas para que se enfrenten al futuro de ser madres, pero especialmente para que se vuelvan trabajadoras de la salud y puedan atender en el futuro a otras mujeres y así se pueda hacer frente a la escasez de personal médico y a las barreras culturales, que son las que le están negando a una madre el derecho de dar vida o de morir en el intento. .

Datos suministrados por la Organización Mundial de la Salud, Organización de las Naciones Unidas, ONU, ONG defensoras de los derechos de la mujer y especialmente el estudio realizado por Save the Children, sobre cuáles son los mejores o peores países para ser madres

Ciro Alquichire

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