Dec 2009
Gran Ballet de Montreal
Leído 1008 veces | Publicado en Vida y Cultura Ultima modificacion el Jueves, 09 de Febrero de 2012 01:07
 
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Talento, disciplina y pasión.

Transmitir un acto de amor desesperado a través de dos cuerpos que se funden entre el deseo, el dolor y el rencor de sus más cercanos cómplices que danzan personificando sentimientos de odio, ironía, sátira,

 

La legendaria historia del amor imposible de dos amantes de Verona, que exalta la obra de Shakespeare, cobró vida de una manera muy particular gracias a la coreografía de Jean Christophe Maillot, quien fue invitado a llevar a la escena los danzadores que personifican a Julieta, Xuan Cheng, a Romeo, Hervé Courtain y a todo un equipo de magníficos artistas que nutren esta historia en tres actos.

La nueva temporada promete ser espectacular y como bien lo dice el director artístico del GBCM, Gradimir Pankov, muchos serán seducidos por la magia de las obras que presentarán durante 2009- 2010. La compañía de ballet de Montreal viene cosechando éxitos y conquistando nuevas audiencias desde 1999 y Panklov se declara un eterno enamorado de la ciudad de Montreal y de sus bailarines, al respecto dice: “ahora con este nuevo repertorio, el GBMC va a demostrar al mundo el talento y la excelencia de todos sus bailarines, incluyendo sus artistas revelación. Las obras que se presentarán serán Minus One; Romeo y Julieta; Bella Figura y seis Danzas y la Sinfonía de Salmos. Para complementar, tendremos el show tradicional de navidad Casse-Noissete y un invitado especial, el encantador ballet asiático de Guangzhou”.

ABANICO dialogó con algunos de los miembros de esta gran compañía. Sus historias y triunfos confirman por qué el Gran Ballet de Montreal es hoy, cuando celebra sus diez años de existencia, una de las mejores instituciones de danza en el mundo. La devoción, el carisma y el profesionalismo de quienes lo representan así lo ratifican.

Romeo y Julieta

La música de Serge Prokovief, interpretada magistralmente por la orquesta del Gran Ballet de Canadá que dirige Allan Lewis, fue fundamental para que los actores principales Xuan Cheng y Hervé Courtain se entregaran sin pudor a sus roles, logrando una íntima compenetración con los espectadores. Ambos son bailarines profesionales provenientes de la China y de Francia respectivamente, pero un día decidieron probar suerte en Montreal donde su talento y reputación ha ido creciendo como espuma. Xuan considera que “más que los movimientos de su cuerpo, la danza para ella significa la expresión de su alma”. El haber obtenido el papel de Julieta es un peldaño más en su carrera artística, pues esta joven asiática obtuvo en 2006 la medalla de oro en una competición nacional de danza en Pekín.

Por su parte, Hervé es solista en el Gran Ballet de Canadá en Montreal desde el año 2004, su rol principal de Romeo se suma a muchos otros como El Príncipe en Casse-Noisette, que le ha merecido un lugar privilegiado en el corazón del público quebequense. Además es profesor de danza, en el año 2000 obtuvo el premio AROP a la enseñanza y recibió muchos otros galardones durante su extensa experiencia en la Ópera de París. A este apasionado Romeo, le encanta apreciar la reacción del público al final de cada espectáculo, “cuando la gente está tan emocionada que no puede ni aplaudir, porque intenta volver a la realidad, allí es cuando me doy cuenta que cumplimos con nuestro objetivo de llegarle a los espectadores”.

Presencia Latinoamericana

El brasilero André Silva, interpreta magistralmente a “Mercurio” en Romeo y Julieta. Llegó a Montreal hace cuatro meses motivado por la gran reputación internacional que tiene la compañía de ballet. “Es muy interesante trabajar en el Gran Ballet porque hay gente de tantas partes del mundo como de la China, Canadá, Norte América, Albania, Francia, Brasil, Colombia, Alemania y muchos otros países y es genial trabajar con bailarines con perspectivas tan distintas, es un grupo muy talentoso, es una experiencia muy enriquecedora,” afirma Silva.

Cuenta que los ensayos del GBCM son extenuantes, de lunes a viernes de 9:00 de la mañana a 6:00 de la tarde y a veces trabajan en varios repertorios al mismo tiempo, lo que resulta más complicado, él es consciente de que el ballet es una carrera muy exigente, pero es lo que ama hacer. Comenzó a bailar cuando tenía cinco años, pues su mamá dirigía un estudio de danza en Brasil, después a los 12 ingresó a una escuela en la Florida, de allí pasó a Houston y se quedó por seis años en Dallas y ahora está en Montreal interpretando varios personajes como “Mercurio”, el cual ya había trabajado antes, pero afirma que “Jean- Christophe Maillot le dio un giro enorme a la coreografía y se siente muy afortunado de hacer este rol de nuevo”.

André manifiesta que no es fácil ser parte del GBCM ya que su director artístico, Gradimir Pankov es supremamente exigente, “es una compañía que selecciona muy bien a sus bailarines, al director le gusta contratar personas con un talento especial, aunque cada artista tiene su belleza, su talento, Pankov sabe muy bien lo que quiere y en ese sentido siempre le abre las puertas a lo mejor”, asegura.

Por ello, resulta gratificante encontrar el nombre de tantos bailarines de origen latinoamericano en el repertorio del GBCM, como Vanesa Montoya, Raúl Salamanca, Thais Martínez o Marisa Paulini y también el de la profesora de ballet Taina Morales.

El GBCM la reclutó hace tiempo y su trabajo consiste en entrenar a los bailarines, lo que jocosamente ella explica; “soy como el mecánico que verifica que el auto esté en perfectas condiciones, debo chequear el agua, el aceite y dejar todo perfecto para que se pueda conducir”

Taina es cubana, estudió en la Escuela Cubana, bailó con el Ballet Nacional de su país durante diez años, su esposo también es bailarín y actualmente está vinculado laboralmente con el GBCM. Decidieron probar suerte en otras compañías internacionales en México, Europa y Estados Unidos.

Tras una larga temporada en el Ballet de Winnipeg, donde ambos bailaban, su esposo obtuvo un contrato en Montreal y ella se retiró para atender a sus hijos. Con el tiempo se dedicó a la enseñanza en el Ballet de Jazz Montreal (BJM) y fue contactada para trabajar como profesora para el GBCM. “Comencé con la Bella Durmiente y mi experiencia ha sido extraordinaria. Ya la compañía había escuchado hablar de la bailarina cubana que era buena profesora, entonces no tuve que pasar ninguna prueba, de hecho, jamás me imaginé que trabajaría para ellos, pues en el GBCM sólo un 30 por ciento de las obras son clásicas, lo demás es contemporáneo y yo soy profesora de ballet clásico”, afirma.

En cuanto a sus técnicas como maestra, asegura que su éxito reside en que ella no se limita al entrenamiento, su interés por los alumnos va más allá, pues siempre indaga qué tipo de obra prepara el GBCM y con base en eso los prepara, pues hay que tener en cuenta que son muchas las producciones con danza contemporánea y en esa medida prefiere adaptarse a las necesidades de los directores.

La diversidad cultural de la compañía se ha convertido en su gran reto; con orgullo confiesa: “todos los bailarines poseen experiencias profesionales disímiles; Hervé viene de la Ópera de París y aunque lleva mucho tiempo en Montreal su escuela es más clásica. Recibo alumnos de la escuela Juillard de Nueva York, que son los mejores bailarines contemporáneos en Norteamérica, otros de España o de Italia que vienen de la escuela Art E Balleto, en fin tengo que ser muy sensible a las necesidades de los bailarines, adaptarme, ser flexible, pues no es lo mismo que enseñar en Cuba en donde todos los bailarines poseen una misma técnica, y esto para mí es un gran desafío profesional”.

Taina asegura que el Gran Ballet de Canadá en Montreal está abierto para todos. Por eso dice: “en el pasado debe reposar la idea de que el ballet lo hacen solamente los rusos, pues cada día se enorgullece más del talento de sus compatriotas cubanos, Cuba tiene la mejor escuela de ballet de Latinoamérica, al igual que se maravilla de los brasileros y colombianos”. Precisamente en su reciente viaje a Bratislava, donde fue contratada para dictar clases de ballet a los bailarines de la obra El Lago de los Cisnes, se encontró con la grata sorpresa de que el rol principal estaba en las manos de un colombiano.

Para terminar nuestra entrevista invita a los jóvenes que sueñan con ser parte de la compañía a no rendirse en sus objetivos “La sede principal de GBC queda en Toronto, desde donde se hacen convocatorias para todo Canadá y se otorgan becas para esta excelente academia. Simplemente los jóvenes tienen que demostrar su talento para ser reclutados, estar dispuestos a entregarse al ballet y hacer sacrificios, los cuales se pueden superar fácilmente, si existe un verdadero amor por el arte”, concluye.

Natalia Gnecco

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