Jul 2011
Canada Day, mucho más que una fiesta patria
Leído 299 veces | Publicado en Seleccionado Para Ti Ultima modificacion el Jueves, 28 de Julio de 2011 02:41
 
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La fiesta nacional de Canadá es una ocasión para que las distintas comunidades inmigrantes manifiesten su compromiso de integrarse a una de las pocas naciones del mundo que se enorgullece de su multiculturalismo.

 

El Canada Day involucra a mucha gente, que lo vive a su manera. Unos se suman a las actividades organizadas por los gobiernos; otros hacen barbecues en los jardines de sus casas; otros más realizan celebraciones en su cuadra, su escuela o su centro comunitario. Y están también los que, en Quebec, no lo celebran en absoluto, pues para ellos la fiesta que vale es la Fête National quebequense, el 24 de junio. Es decir, hay quien se emociona y se deja llevar por los actos de patriotismo, y quien le da la espalda. Como pasa con cualquier fiesta nacional en cualquier país del mundo, los latinoamericanos por ejemplo. Los gobiernos promueven las celebraciones pero los ciudadanos tienen el derecho de participar o no (con la excepción de Cuba, donde todos se unen a los desfiles del primero de enero o el 26 de julio, los dos días sagrados de la revolución).

 

Pero para muchos canadienses nativos, y para los que elegimos este país como segunda patria, es un día para sentirse bien, para sentirse en casa. Para dar las gracias a una tierra que nos recibió, una sociedad que nos permite ser parte de ella.

 

La fecha, por supuesto, tiene su historia y su significado. No siempre fue igual a como lo es hoy. Canadá es, como país independiente, más joven que la mayoría de los Estados latinoamericanos. Fue apenas en 1867 cuando se creó lo que entonces se llamó el Dominio de Canadá, varias décadas más tarde de que países como Ecuador, Colombia, Argentina o Venezuela adquirieran su forma actual como repúblicas autónomas de España. Pero la historia canadiense, como sabemos, es distinta, pues estuvo marcada por la competencia entre las dos potencias que colonizaron este territorio, el Reino Unido y Francia. Cuando terminaron de pelearse entre sí por esta tierra, Canadá inició su vida como una nación propia, que sin embargo mantiene un vínculo con la Corona británica a través de la figura del Gobernador General. De hecho, la Reina Isabel II –la abuela del recién casado príncipe William- sigue siendo la Jefe del Estado, aunque el gobierno federal está sin duda en manos del Primer Ministro canadiense y su gabinete, sobre todo desde la Canada Act de 1982, cuando la autonomía de Gran Bretaña consolidó su alcance actual.

 

Lo que ocurrió en 1867 –exactamente el primero de julio- es que las provincias de Canadá, Nova Scotia y New Brunswick se unieron en una federación que los británicos bautizaron como Dominio de Canadá. El acto mediante el cual esas tres provincias iniciales se unieron en una misma federación se denomina confederación. Ese dominio de Canadá, como vemos, no incluía en su territorio el resto de las provincias y territorios hoy existentes, que a medida que avanzaba la exploración y colonización del oeste y el norte se irían sumando a la federación. La provincia de Canadá entonces juntaba lo que hoy son Quebec y Ontario, que ese día, el primero de julio de 1867, se dividieron. En 1870 se unió a la federación Manitoba; en 1871, British Columbia; en 1973, Prince Edward Island; en 1905, Alberta y Saskatchewan; y en 1949, Newfoundland y Labrador. Los tres territorios se confederaron en 1870 (el del Noroeste), 1898 (Yukon) y 1999 (Nunavut).

 

Pero la fiesta nacional no se llamaba al principio como en el presente, Canada Day, ni como la llaman los franco-canadienses, Fête du Canada. Desde que se celebró por primera vez, en 1868, era simplemente una fecha en que se conmemoraba la confederación, hasta que en 1879 comenzó a ser denominado oficialmente como Dominion Day. Un representante quebequense en el Parlamento, Phileas Coté, promovió en 1946 una ley para renombrarlo como Canada Day –ya que Dominion Day aludía al pasado británico- pero eso fue bloqueado por el Senado. Las celebraciones en el Parliament Hill de Ottawa, con los desfiles, los discursos, la banda marcial y los fuegos artificiales, comenzaron en 1958. Con el centenario de la confederación, en 1967, los canadienses le tomaron más cariño a la fiesta; fue la misma década en que se adoptó la bandera de la hoja de arce, se intensificaron las tensiones con el secesionismo quebequense y se comenzó a permitir la inmigración de ciudadanos de otros países distintos a los europeos, una medida esencial para la construcción de la multiétnica Canadá contemporánea.

 

En los años 80 el gobierno federal decidió convertir el primero de julio en una celebración que no se hiciera sólo en Ottawa, sino en todo el país, para lo cual apoyó a las demás ciudades en la organización de sus actos respectivos. La televisión ayudaba a que las comunidades aisladas y las comunidades inmigrantes se contagiaron del entusiasmo patriótico de ese día. Luego de que se proclamara la Canada Act en 1982, el Dominion Day se convirtió en Canada Day. Para esa fecha, de todos modos mucha gente ya se refería a la fiesta nacional así.

 

A lo largo de su historia, el primero de julio ha sido el momento elegido por distintos gobiernos para marcar hitos en la vida del país: fue en esas fechas cuando se lanzó la CBC, se inundó el canal del río San Lorenzo y se estableció en el Parlamento que “Oh Canada” fuera el himno nacional. Hoy, el Canada Day o Fête du Canada es parte de una celebración que puede durar varios días, un festival. Es un día lo suficientemente importante como para que se declare el lunes siguiente no laborable, en caso de que el primero de julio caiga en sábado o en domingo. En una nación como Canadá, de historia reciente, de intensas identidades regionales y además con una fuerte presencia de inmigrantes de todo el mundo, el primero de julio es una ocasión invaluable para reforzar los valores nacionales y promover la cohesión cultural y territorial del país, dentro de su notable diversidad interna. Incluso en el extranjero, algunas comunidades de expatriados canadienses lo celebran, en sitios como Londres o Hong Kong.

 

Desde hace 29 años, la celebración del Canada Day, se ha constituido, no sólo en un símbolo patrio, sino en la fecha en que millones de inmigrantes, hacen suyo también, el nacionalismo canadiense.

Rafael Osío Cabrices

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Rafael Osío Cabrices
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