Nov 2011
Paulina Derbez
Leído 207 veces | Publicado en Ellas nos Inspiran Ultima modificacion el Miércoles, 07 de Diciembre de 2011 03:04
 
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Explorando nuevos caminos

Ni como violinista, ni como pedagoga, Paulina Derbez se ajusta a los cánones tradicionales. En sus composiciones y presentaciones, conjuga el violín, con la voz y la actuación, mientras que en la enseñanza ha creado un método que integra mente, emociones y cuerpo.
Darío Vanegas Leaño

¿Qué tanto son cinco años y medio? Depende de quién los vive. En el caso de Paulina Derbez cinco años y medio son el tiempo suficiente para tener una hija, escribir un libro, tocar con la Filarmónica de Ontario dictar clases y componer música.: ¿Cómo puede ser esto posible? "Sabiendo que cada minuto cuenta y contando con el apoyo de mi esposo", responde Paulina, mientras ríe.

Paulina llegó en julio del 2006 a Canadá. La decisión de dar un cambio a su vida y carrera profesional fue el principal motivo para dejar México. En 2005, había participado en el Festival del Harbourfront de Toronto, con el espectáculo de danza "Cuerpo Impulso", en el que además de ser la compositora, participaba como violinista. Desde ese entonces, quedó enamorada de la ciudad. Junto con ella, viajó su esposo, Martin Boyd, un australiano canadiense a quien conoció en Ciudad de México y con quien se casó en 2004.

¿Qué tan fácil es para un latino ingresar en el mundo canadiense de la música clásica? "No es fácil, pero tampoco es imposible. Para lograrlo, se necesita, primero, manejar lo mejor posible el inglés; segundo, entender cómo funciona el ambiente cultural y, tercero, buscar vías alternativas. Definitivamente, hay que tener una mente flexible, que te permita descubrir nuevos caminos", concluye Paulina.

El alto nivel de los músicos que ha encontrado en Canadá, especialmente en la Filarmónica de Ontario, y el respeto que existe entre ellos es lo que más le ha gustado del ambiente profesional que ha ido descubriendo. De la ciudad, lo que más la seduce es la naturaleza. Los parques y lagos le resultan muy inspiradores. Además, la conectan con una lejana ciudad de la que conserva los mejores recuerdos: Lugano, Suiza. Allí llegó, cuando tenía 19 años, para adelantar estudios de perfeccionamiento de violín en el Conservatorio della Svizzera Italiana.

La relación de Paulina con la música inició cuando ella era muy niña. El piano que su abuela le regaló a la familia, un violín abandonado en un armario y el apoyo de la madre fueron definitivos. A los siete años, Paulina ingresó en la Academia Yuriko Kuronuma. En 1985 y 1987, fue seleccionada para viajar con la orquesta de la academia a Japón. En la segunda gira, tuvo la oportunidad de presentarse en Tokyo como solista de la Orquesta Sinfónica de Fujisawa.

Cuestión de método

Fue en Suiza, donde Paulina concibió la idea de crear un método para el aprendizaje del violín. "Al llegar al conservatorio me di cuenta de dos cosas: el nivel era muy alto y yo no tenía un método de estudio. Al año y medio tuve un problema con la mano y me vi obligada a dejar de tocar por dos meses. Ese tiempo me dio la oportunidad de reflexionar sobre lo que estaba haciendo. Fue entonces cuando tomé consciencia de que todos los problemas técnicos y musicales hay que resolverlos primero en la mente".

A partir de esa premisa, que no duda en calificar de revelación, Paulina ha ido concibiendo, a lo largo de 15 años, el Método del Músico Consciente. "Con esta metodología se busca crear en el estudiante un mapa mental claro y se acude a las imágenes de la naturaleza para generar emociones específicas. Con estos elementos, se logra que el cuerpo, al momento de ejecutar, reaccione de manera más natural", explica Paulina.
Para ella, el gran problema de la pedagogía musical tradicional radica en que su foco está puesto en solucionar los problemas a nivel físico. "El Músico Consciente, por el contrario, es un método holístico en el que el estudiante emplea todo su potencial mental, emocional y físico para crear una nueva relación con la música, el instrumento y el estudio".

En la vanguardia

Además de permitirle profundizar y difundir su método, a través de los cursos de música y violín que imparte, Toronto ha significado para Paulina la posibilidad de explorar tendencias musicales más vanguardistas. En la actualidad, sus composiciones conjugan la voz, el violín y el movimiento teatral. "Lo que hace este trabajo es transformar al ejecutante en un personaje en escena y eso tiene una influencia muy fuerte en la interpretación musical. Todo se vuelve más rico, más amplio", explica Paulina. Las clases de canto con Fides Krucker y el trabajo conjunto con la compositora canadiense Barbara Croall han sido muy importantes en esta etapa.

Mientras ajusta los detalles finales del libro Músico Consciente, que publicará con Sextil Editores a principios del próximo año, y prepara una nueva sesión de clases para la primavera, Paulina se alista para pasar las fiestas de fin de año en compañía de su esposo y su hija, Isabella, y para sobrellevar el invierno, al que ella misma define como "una de las pocas cosas canadienses a las que aún no logro adaptarme".

"Definitivamente, hay que tener una mente flexible, que te permita descubrir nuevos caminos"

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