Muy espontáneamente las palabras familia, comida y cine vienen a la mente de Diana Sánchez cuando la pongo en la difÃcil tarea de definirse en tres palabras. Su hijo Sebastián y su esposo Jeff son su felicidad, es excelente en la cocina en donde pasa muchas horas de su vida, pues detesta las cosas procesadas y su gran pasión y también talento es el cine. En poco tiempo, su nombre se ha convertido en Norteamérica en referente del nuevo cine latinoamericano en español, lo cual acepta con humildad.
Diana Sánchez es Programadora del TIFF para América Latina, España y Portugal, es Consultora para América Latina y España del Festival de Rotterdam, dirige el programa Encuentros del Festival de Miami, está a punto de terminar su maestrÃa en estudios cinematográficos en la Universidad de Toronto, paralelamente toma cursos de historia del cine y de artes visuales, trabaja como maestra asistente en la Universidad de Toronto, viaja a Cannes y a la mayorÃa de festivales de cine, es mamá, esposa, hija, hermana, sobrina. Sin dudarlo me asegura que aunque su agenda parezca apretada, siempre tiene tiempo para todo y más aún cuando vive enamorada de su trabajo. "No utilizo el Facebook y nunca veo televisión. Si digo voy a trabajar tres horas es a trabajar tres horas, sin distracciones y excusas. Me encanta lo que hago y siempre existe el tiempo para hacerlo. Por ejemplo, mi trabajo con el TIFF se inicia generalmente en enero cuando la gente me envÃa correos para presentarme sus proyectos, los empiezo a leer y a investigar, a establecer contactos, a definir sà las producciones van a estar listas para la época del TIFF, y luego empiezo a viajar, a asistir a festivales, a ver pelÃculas. ¿Quién sufre viendo pelÃculas y tomando un buen café y más cuando eso te apasiona? Bueno excepto cuando son muy malas", dice sonriendo.
Su inquietud por el cine no fue innata. Estudió FilologÃa Inglesa en la Universidad de Toronto porque la literatura es otra de sus pasiones. "Desde muy niños mis padres siempre nos llevaron al cine porque les encanta. Pero realmente mi hermano menor, que tiene 11 años menos que yo, era quien tenÃa una gran pasión por el cine. Sin embargo, como era tan joven no podÃa ir a alquilar las pelÃculas, entonces yo lo hacÃa y las veÃamos juntos. Asà yo también me apasioné, creo que siempre hubo una inquietud y un interés por el género, pero fue desarrollada porque en ese entonces yo siempre creÃa que mi destino era dictar clases de literatura", comenta.
Y agrega: "Para mà la literatura y el cine están muy relacionados, es el hecho de contar, de narrar historias, del cine me encanta la complejidad de tener algo audiovisual con más elementos para contar esa misma historia".
Español, cumbias y jamón serrano
Sánchez nació en Toronto, orgullosamente me dice: "¡soy hija de inmigrantes!" Su madre es colombiana y su padre español. Se conocieron muy jóvenes cuando tomaban clases de inglés como segunda lengua, se enamoraron, se casaron y tuvieron tres hijos, Diana es la mayor. Su padre fue propietario de un restaurante y su madre se desempeñó como trabajadora social. Creció en Scarborough, entre cumbias, gracias a su tÃa colombiana, mucho español, pesebres, celebraciones de reyes y exquisita comida española, pues su papá ha sido siempre quien cocina en casa y lo hace muy bien, cualidad que heredó Sánchez.
Diana
Pero cuando llegó la adolescencia le dijo adiós al español. "Me daba vergüenza hablarlo y dejé de hacerlo por mucho tiempo. A los 19 entendà la riqueza de la cultura que tenÃa gracias a mis padres y a los 22 tras culminar mi carrera de FilologÃa Inglesa me fui a vivir a Barcelona en donde estudié Literatura Postcolonial. Durante el año dictaba clases de inglés en Barcelona, y todos los veranos regresaba a Toronto de vacaciones y en uno de esos viajes me vinculé al TIFF", recuerda.
Su trabajo en el TIFF empezó en 1997 como voluntaria. "Gracias a que nuevamente dominaba el español, ayudé a unos directores argentinos y alguien del Festival lo notó. Al año siguiente me llamaron para trabajar en el TIFF. Ramiro Puerta, quien era en ese entonces el programador del TIFF para el cine en español, me pidió que lo asistiera cuando él se enfermó. En 2002 Ramiro murió y pidió que yo continuara con su legado y asà me vinculé al departamento de programación del TIFF", dice.
Su excelente trabajo en el TIFF le ha dado una gran reputación y reconocimiento en muchos festivales. Ya son más de 10 años de mucho trabajo, investigación, de muchos viajes, sacrificios, pero sin duda alguna reconoce que hablar español ha sido una de las grandes ventajas en su carrera. Al respecto señala: "Hay muchas personas en Toronto que tienen especializaciones en cine latino, pero que no dominan el español, no existe esa relación con la cultura, el manejo del idioma, poder leerlo, escribirlo, vivirlo, eso ha sido definitivamente clave en el progreso de mi carrera. También tengo la suerte de que el Festival de Toronto es muy importante y me ha abierto muchas puertas".
Su éxito también se lo debe al apoyo incondicional de su esposo, sus padres, hermanos, su tÃa y sus amigos. "Ahora que soy madre me siento más orgullosa de mis padres y de mi familia. Siempre me pregunto cómo hicieron ellos para salir adelante solos, con tres hijos, en un paÃs nuevo, con circunstancias económicas difÃciles, pero lo lograron. Yo no sabrÃa qué hacer sin ellos. Siempre me ayudan con Sebastián, me acompañan en muchos viajes, no sólo mis padres, sino también mis hermanos, mi tÃa y por supuesto Jeff. Yo no podrÃa haber continuado haciendo todo lo que hago si no fuera por ellos" afirma.
Up in the Air
SerÃa una exageración decir que la vida de Sánchez se asemeja a la de George Clooney cuando protagonizó la pelÃcula Up in the Air, pero definitivamente viajar es uno de los requisitos de su trabajo. "Desde que soy mamá he aprendido a decir no a tantas invitaciones, pero viajamos mucho. En el primer año de vida de Sebastián visitamos en familia Uruguay, Buenos Aires, Brasil, Cannes, Barcelona, Madrid por compromisos de mi trabajo y luego viajé sola porque generalmente son tres semanas al año en las que la familia se queda en Toronto y yo viajo", añade.
Todos sus viajes le han dado la oportunidad de reconectarse con su cultura y de entender más de cerca la realidad de cada paÃs. De Colombia le encanta la amabilidad de la gente, el Ajiaco, ir a ver a la gente bailar, pero dice que no baila porque "allà todos parecen profesionales", la cautiva la alegrÃa de los brasileros, tomar caipiriñas en Ipanema, y dice que nunca olvida a Uruguay, Argentina y Chile.
El secreto para programar buen cine
"Es difÃcil hablar de cómo elegir una buena pelÃcula, es algo que se puede discutir mucho. Siempre busco historias que manejen una temática universal que alcancen un mayor público, a menos de que sea cine arte, me atraen las nuevas narrativas, las nuevas maneras de contar historias, pelÃculas con un lenguaje cinematográfico, pelÃculas que no sabes exactamente por qué pero que le encantan a mucha gente. Siempre intento darle la oportunidad a pelÃculas de todo tipo de narrativas, en el TIFF hay más espacio para distintos tipos de cine" asegura Sánchez.
"¿Qué oportunidades tiene un joven director para que su proyecto llegue a las manos de Diana Sánchez?" Le pregunto. "Un director de cine tiene que saber cómo moverse, tiene que leer periódicos y establecer contactos. Yo leo y respondo todos los correos que me llegan, la gente se sorprende, lo hago porque considero que todo proyecto merece una oportunidad, de al menos ser leÃdo e investigado para saber si se puede o no programar", responde.
Y como toda historia tiene un final, concluimos la nuestra hablando del futuro, del cual afirma lo tiene muy claro: "Otro hijo, hacer un doctorado en cine, dictar clases en la Universidad de Toronto sobre cine latinoamericano y el cine como negocio y continuar trayendo a nuestras audiencias lo mejor de nuestro cine".

