Emprender el proyecto de tener un bebé es una verdadera revolución en casa. Dentro de los muchos cambios que se experimentan, abrir un espacio que dé la bienvenida al nuevo miembro de la familia satisface no sólo las necesidades del bebé, sino también el instinto de la madre de anidar.
Un nuevo hijo está por llegar y con él un montón de interrogantes. Y uno de los aspectos que emociona y también preocupa a las madres es cómo ambientar ese lugar de la casa que, muy pronto, será ocupado por un nuevo miembro de la familia.
Las ideas pueden ser tantas como las interrogantes y no es raro que las madres se abrumen con todo lo que hay por que emprender. Pero con un poco de inteligencia y organización, el proyecto de la habitación del nuevo bebé puede acometerse con éxito y no demasiado presupuesto.
Evidentemente, lo primero es la elección del cuarto del bebé. La opción más obvia es que debe quedar próximo a la habitación de los padres. Iluminación y ventilación naturales son otras caracterÃsticas que una habitación para bebés tendrÃa que reunir, además de acondicionar todo lo relativo a ajustes de temperaturas cuando el frÃo o el calor recrudecen. Es importante que el cuarto del bebé tenga una temperatura constante, para evitar los resfriados.
Una vez que se sabe cuál es el "nido", es preciso usar la imaginación e idear un plan para acondicionarlo. Tomar medidas, conocer el ambiente y dibujar un plano son buenas prácticas, pues asà se evita comprar muebles demasiado grandes o que no queden bien en el lugar que imaginamos.
Colores como caricias
La mayorÃa de las personas asumen que el cuarto del bebé tiene que ser alegre y colorido, y esa es la vÃa más obvia para decorar. Si es niña, rosa. Si es un niño, azul. Pero más allá de estas consideraciones un poco anticuadas, hay que determinar qué colores van a quedar bien con la iluminación de la habitación y el espacio del que dispone. Si es un área no demasiado clara, un color vivo como el amarillo puede traer más luz. Si se trata de un espacio grande, elegir un color cálido hace que el espacio sea más acogedor. Si, por el contrario, es un cuarto pequeño, los colores más frÃos lo agrandarán, y los acentos coloridos se podrÃan trasladar a los elementos decorativos que se seleccionen para poblarlo.
Hay que recordar, además, que el cuarto de un niño es un área donde juega, pero también donde descansa y donde hará sus tareas y deberes una vez que entre en edad escolar. Por lo tanto, demasiado color no necesariamente es conveniente. Además, debe buscarse que los cuartos infantiles combinen, en cierta medida, con los demás ambientes de la casa, pues esto ayuda a reforzar el concepto de "hogar", tan importante para los pequeños.
También hay que tener en cuenta que los artÃculos infantiles, como los juguetes y libros, ya son de por sà muy coloridos. A veces, un cuarto blanco, con pequeños acentos de color en las cortinas, alfombras o lencerÃa, brinda un resultado agradable y combina a la perfección con todos los tonos que rodean naturalmente el mundo de los niños.
Escogiendo los muebles
Lo primero que hay que tener en cuenta son las condiciones ideales para esa habitación. Las necesidades de un bebé recién nacido no son demasiadas, al menos en términos de espacio. Un lugar donde dormir y un rincón donde pueda ser amamantado con tranquilidad, bastan en principio.
Pero como lo que se pretende es hacer de ese cuarto una pieza de la casa que le dure al niño varios años, conviene prever otras necesidades. Un lugar donde pueda guardarse la ropa y un área de juegos son fundamentales. Y un escritorio para que dibujen o hagan sus tareas más adelante, no está de más.
Los muebles para los niños tienen que ser prácticos, livianos, resistentes y, de ser posible, adaptables a distintas etapas. Con lo rápido que crece, las cunas que pueden convertirse en camas, por ejemplo, son una excelente y económica solución.
Los pequeños deben contar con suficientes cajones para almacenar sus juguetes, pues esto contribuye a inculcarles mejor el concepto de orden y la responsabilidad de tener su habitación arreglada. Las soluciones para este problema pueden ir desde cajas plásticas hasta cajones de madera o baúles hechos a la medida, que se identifican para que los niños clasifiquen mejor sus juguetes y los encuentren rápidamente.
La ropa deberÃa quedar al alcance de los pequeños, de manera que aprendan a buscarla y vestirse solos cuando tengan edad para hacerlo. Un espejo donde vean el resultado de su look es un complemento que viene bien, sobre todo para las niñas que son, por naturaleza, más coquetas. Pero éste deberÃa quedar en alto, protegido de las zonas de juego, para evitar accidentes.
Acentos por todos lados
La parte más divertida de decorar una habitación infantil es sin duda la de elegir los complementos. Juegos de sábanas, cubrecamas, cortinas o persianas y cojines, son oportunidades de poner acentos de color y estampados atractivos por todos lados. Una alfombra puede entrar en el juego, pero considere que los tejidos de los que esté hecha sean antialérgicos y ser de fácil lavado en casa, pues esto evita que se acumule en ella el polvo y vengan los problemas asociados.
El mismo cuidado debe tenerse con los juguetes. La felpa es un falso amigo de los niños, pues en ocasiones termina enfermándolos. Es mejor preferir decorar con juguetes lavables. Madera y plástico son los más indicados.
Las lámparas de los cuartos infantiles pueden ser coloridas, pero conviene evitar las que tienen muchos componentes de vidrio. Una opción que queda muy bien y es económica son los faroles chinos de papel. Vienen en gran variedad de colores y puede colocarse más de uno, haciendo un juego interesante que aporte colorido y movimiento al ambiente. Además, son fáciles de reponer si se rompen.
En las paredes, juegue con imágenes extraÃdas de sus cuentos favoritos, bien sea en reproducciones enmarcadas o directamente aplicadas como un mural. También los papeles tapices y las aplicaciones en vinil son opciones que permiten jugar con los muros. Y los libros, coloridos y atractivos como son, pueden ser convertidos en elementos decorativos, exhibiéndolos en una biblioteca de fácil acceso y que permita ver sus hermosas ilustraciones.
Si los niños tienen colecciones de juguetes particulares como muñecas, figuras de acción o carritos, un espacio para desplegarlas es una interesante oportunidad decorativa y les enseñará a valorar su compilación un poco más.
Anidar
Alrededor del quinto mes de embarazo aparece el instinto de "anidar". Se trata de un deseo incontrolable de limpiar la casa y preparar el ambiente para recibir al nuevo bebé. Este es un instinto común en todas las hembras del reino animal, que les da la sensación de controlar la situación y estar cumpliendo con las etapas previas al nacimiento del cachorro. Las mujeres embarazadas experimentan esta etapa de maneras muy diversas y las obsesiones suelen aparecer. Sábanas nuevas son desechadas porque las futuras madres dicen querer "ropa nueva, limpia" para sus camas. Lo mismo se ve en las cocinas, en las que una mayor atención a la limpieza comienza a aflorar. Y no es raro ver a una mujer en etapa de anidar, recorriendo su casa entera con un cepillo de dientes para "desinfectar todos los rincones".
Es imperativo apoyar a la madre en esta etapa, dejarla participar en todo lo que no comprometa su embarazo y, por nada del mundo, permitirle subirse a una escalera con una brocha en la mano porque ella quiere pintar la habitación del bebé.
Menos es más
Robert y Courtney Novogratz, la pareja de diseñadores de interiores de la firma Six Design es famosa no sólo por el toque que le dan a los ambientes con los que trabajan, sino también por ser padres de siete niños. En su opinión, "los cuartos de los niños no tienen que estar decorados en función de un tema", como mucha gente tiende a pensar. Su consejo es llevarlo todo al mÃnimo: "un escritorio, una cama y un lugar para jugar. Los niños, como los adultos, no necesitan mucho. Menos es más".

